La sanidad pública catalana llama con apremio a la puerta de la financiación. Necesita 1.000 millones de euros más al año para alcanzar el gasto de 1.600 euros por persona en el 2011, un horizonte que se fijó el Govern tripartito. Ese gasto ya lo superaba La Rioja el año pasado, pero Catalunya sigue lejos. El aumento de la financiación urge para mantener los niveles de atención, sin pensar en mejoras; si no llega más dinero, se ve amenazada la calidad de la asistencia, alerta el sector.
El gasto per cápita de la sanidad pública catalana ha crecido de forma notable en los últimos cinco años, de 860 euros a 1.250 este año, según el Departament de Salut. Claro que hizo ese cálculo según la población a diciembre del 2006, 7,3 millones de tarjetas sanitarias (TSI), y en diciembre del año pasado ya contó 7.503.118 tarjetas. La semana pasada ascendían a 7.575.000. Se necesitarían 125 euros por habitante más cada año, 1.000 millones más, para llegar al gasto de 1.600 euros en tres años, un crecimiento que no se ha logrado estos últimos años.
Once comunidades superan en gasto por habitante a Catalunya (las más pobladas salen peor paradas), cuyo gasto medio es un 32,6% inferior al de La Rioja o un 15,6% inferior al de Extremadura (con datos del 2007). La Rioja ya superaba el año pasado los 1.600 euros por habitante. Esta cifra es un cálculo, ya moderado, que se estimó que acercaría al gasto de países europeos equiparables en riqueza y bienestar. Pero el aumento de la población que atender, un millón de tarjetas sanitarias más en cinco años, ha desbordado toda previsión. Las proyecciones de Salut de 2.000 médicos y enfermeras más en la atención primaria o 1.800 camas hospitalarias más para el 2015 reflejan lo que se necesita ahora, juzgan algunos expertos.
"No se trata de comparar qué gasto tiene una autonomía u otra o por qué el porcentaje de PIB destinado a sanidad es menor en Catalunya que la media española. No pedimos más que otros, la cuestión es qué cuesta la sanidad catalana hoy", apunta Boi Ruiz, presidente de la patronal concertada Unió Catalana d´Hospitals. Las cuentas de su organización apuntan a que el gasto sanitario público es de 3,3 euros por habitante al día, pero debería ser de 5 euros. No pensando en ambiciosas mejoras, sólo para que no se disparen las listas de espera para operarse, que no haya que esperar más de tres meses para una visita al especialista, para no aumentar la sobrecarga laboral de médicos y enfermeras o para poder desarrollar los planes aprobados de renovación de los centros. Contando con que no aumente la población, los cálculos de la Unió pasan por un gasto por habitante de 1.825 euros o un presupuesto anual de 4.000 millones más.
El mal momento económico diluye el optimismo ante la negociación de la financiación. En Salut no esperan grandes alegrías. La consellera, la socialista Marina Geli, es reacia hasta a decir en qué año espera alcanzar el gasto de 1.600 euros por cápita, pero apunta que no puede renunciar a un aumento sustancial de la financiación porque es indispensable para la sostenibilidad del sistema. "Llevamos años infrafinanciados", señala.
Sólo con que Salut debiera renunciar al céntimo sanitario,el recargo del impuesto de hidrocarburos que cuestionan la Comisión Europea y los transportistas, serían 171 millones de euros menos, dos tercios del presupuesto en inversiones en el 2008. Geli cree necesario además un aumento paralelo del gasto en sanidad privada hasta los 600 euros por cápita (ahora es de unos 470).
Catalunya destina este año a la sanidad pública 9.159 millones de euros, un 27% del presupuesto de la Generalitat. El Govern dice que no puede aumentar más la partida - este año ya rebajó su peso dentro del presupuesto autonómico-, que en otras comunidades se acerca al 40% del presupuesto. "Es que no deben de costear, por ejemplo, policía autonómica o prisiones (de competencia estatal en otras autonomías)", se defienden en la Generalitat.
Geli alega que ya se rentabilizan al máximo los servicios. Se ha reducido el gasto farmacéutico: supone (recetas más farmacia hospitalaria) menos del 24% del presupuesto cuando en el 2003 era el 29%. "Un fármaco oncológico nuevo nos descontrola el gasto, pero no podemos decirles no a los pacientes", se queja la consellera. Salut revisa ahora las indicaciones para pruebas diagnósticas por la imagen, que suponen el 8% del gasto (la tecnología encarece mucho la sanidad) para no realizar una más de lo indispensable. Desde diversos sectores ya se ha alertado de que la línea es delgada entre recortar más el gasto y empeorar la atención.
Geli está dispuesta incluso a reordenar la demanda, pero cualquier limitación de prestaciones o mayor copago de los pacientes debería ser una política pactada por todas las autonomías; además, los pacientes se oponen.
La consellera y todo el sector suscriben la demanda del Govern de un aumento de la financiación que permitiera un mayor gasto en sanidad. La queja es que la financiación actual, el modelo del 2001, basa el cálculo del gasto sobre todo en la población de 1999, con 6,2 millones de habitantes en Catalunya. Se pide que se actualicen las cifras y se tenga en cuenta el coste añadido de la atención a la vejez, a la inmigración o de los hospitales que ofrecen terapias punteras, a menudo a pacientes de toda España. Otras autonomías, como Castilla-La Mancha, barriendo para sus intereses, dan prioridad a criterios como la dispersión de la población.
Fuente: lavanguardia.es
